
El español agoniza en Guinea Ecuatorial
José Naranjo, Dakar, 30/12/2011
El profesor de la Universidad de Salamanca Justo Bolekia ha dado la señal de alarma: el idioma español está seriamente amenazado en el único país africano donde es lengua oficial, Guinea Ecuatorial. En lugar de convertirse en referente del hispanismo negroafricano, la desidia de las autoridades de este país está permitiendo que el español se pierda, amenazado por la creciente influencia de otras lenguas, como el francés y el portugués, y por el desinterés oficial.
Hace unas semanas, Justo Bolekia ofrecía una charla en la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar, organizada por el Aula Cervantes con el respaldo de la Embajada de España en Senegal. En dicha charla, titulada Guinea Ecuatorial: ¿Referente del hispanismo negroafricano?, Bolekia mostraba su enfado por lo que está ocurriendo en su país de origen, asegurando que los guineoecuatorianos “no nos estamos apropiando del español porque no la consideramos nuestra lengua en muchos sentidos”.
“Guinea Ecuatorial todavía no ha acabado de construir o rehabilitar su hispanidad. Sí, tenemos la lengua oficial, tenemos una cultura hispana que nos hermana a todos los guineoecuatorianos, pero no nos estamos apropiando de esa lengua, no es nuestra en muchos sentidos. No hemos logrado poseerla. Si fuésemos dueños de la lengua la conservaríamos y transmitiríamos mejor”, aseguró Bolekia.
El profesor se refirió a los momentos históricos que ha vivido la lengua española en Guinea Ecuatorial. En primer lugar hubo un “proceso de adquisición inicial, cuando las personas imitaban a los colonizadores y cuando éstos obligaban a las personas a hablar y comunicarse en la lengua de los blancos”. Este fue el primer momento de la colonización.
En segundo lugar llegó el aprendizaje, “con la construcción de las primeras escuelas (1866-1868). Estas escuelas no solamente fueron para formar a los niños, sino para transformar las mentalidades de las generaciones, para romper la enculturación de las generaciones mayores con las menores, se crearon escuelas, internados, colegios. Cuando el autóctono quería algo, tenía que prometer que iba a enviar a su hijo a la escuela. En la fase de aprendizaje nos enseñaron la lengua que ellos habían llevado hasta allí, la de los sacerdotes, los militares, los políticos, los maestros que enseñaban allí, la lengua de los comerciantes, una lengua correcta y culta, pero que luego sufrió ciertas modificaciones”.
Mediante este proceso, insiste Bolekia, el español se convirtió en la segunda lengua de la población (la primera era la de cada etnia, bubi, fang, etc) y con el tiempo pasó a ser la lengua primera u oficial. De lengua necesaria para mejorar la situación económica y social, para convertirse en “persona importante a la que daban el diploma de emancipado”, pasó a ser lengua indispensable para poder vivir y existir.
Todo este proceso desembocó en la designación del español como lengua soberana en 1968 e incluso lengua única hasta 1973. “En esos años, el español vivió su hegemonía total. Sin embargo, en 1973, con la nueva Constitución redactada por un abogado español, se omitió cualquier artículo que hiciera referencia al español como lengua oficial, aunque estaba redactada en español”.
¿Qué ocurrió en 1973? Gobernaba entonces el país con mano de hierro el sanguinario dictador Francisco Macías, quien, según Bolekia, promovió el “antiespañolismo”. “Antiguamente había un reconocimiento del español, una necesidad de aprenderlo, pero llegó el primer mandamás con su antiespañolismo. En lugar de enseñarles a leer, escribir correctamente, les enseñaban consignas contra España. La desespañolización se llevo a cabo en las escuelas y en los medios de comunicación”.
En 1979 se produjo un cambio de régimen mediante un golpe de Estado encabezado por el actual presidente del país, Teodoro Obiang Nguema. Y, pese a que en la Constitución de 1981 se recogía, ahora sí, la oficialidad del español, “los que eran niños cuando Macías y bebieron todo aquel antiespañolismo se convirtieron y son ahora los dirigentes del país”.
Por eso, en 1986, debido también a las presiones económicas de países poderosos, el español dejó de ser lengua única para compartir su soberanía con el francés. “Pero no porque se modificara la Constitución, fue por voluntad del entonces y ahora mandamás, quien impuso el francés como lengua cooficial, sin preguntarse si la población hablaba francés o no. Y este proceso ha concluido, por ahora, con la imposición del portugués, este año 2011, como lengua cooficial”, añade Bolekia.
En los últimos treinta años, el español se debilitó porque las generaciones que debían garantizar el buen uso de esta lengua fueron enviadas a China, a Corea o a Vietnam a estudiar y cuando regresaron y se hicieron cargo de la docencia, la justicia, etc, se habían convertido en usuarios mediobajos del español. “Hoy tenemos ministros que no son capaces de expresarse correctamente en la lengua oficial del país”, asegura con tristeza Bolekia.
Y todo esto tiene que ver con el imaginario. “Si algo no es nuestro, no nos importa mantenerlo, no nos importa que esté bien. Si algo es mío lo protejo para que esté bien. Si el español no se hubiera convertido en lengua nuestra, era normal que las autoridades no se preocuparan por protegerla y su transmisión correcta. Vivimos ese dilema. El guineoecuatoriano no ha asimilado el español como su lengua. No puede hacerlo, porque cada año le imponen una lengua nueva o tiene que expresarse en la calle en pidginenglish. Hay una mezcla del francés el portugués, el pidgin, etc, que no ha hecho cuajar la herencia del español en ese espacio diminuto que es Guinea Ecuatorial. Podríamos correr mucho y recuperar el tiempo perdido, pero no se hace. Y los ciudadanos de los países vecinos, que quieren aprender español, no miran hacia Guinea Ecuatorial para hacerlo”.
El profesor Bolekia también lamenta que el buen uso del español en Guinea Ecuatorial siga controlado por España. “En este país no hay editoriales para publicar, ni círculos culturales donde se disfrute haciendo uso del español, los círculos literarios están en manos de la Madre Patria, uno en Malabo y otro en Bata. Es allí donde pueden ir a escuchar un buen español”. En este sentido, añade que “no existe una academia que vele por el correcto uso del español, cosa que sí hay en cualquier país iberoamericano. Hace poco se nombró a cinco académicos, el embajador en Reino Unido, ha escrito un libro en su vida, el embajador en Francia, no ha escrito un libro en su vida, una señora llamada Trinidad Morgades, ha escrito cinco páginas en su vida, un escultor que tampoco ha escrito un libro en su vida, y un profesor de español, Julián Vivan, que ha escrito ensayos y poesía, el único que ha escrito algo. Estos son los vigilantes del español que se habla en Guinea Ecuatorial. Así se va deteriorando una lengua”.
Y mientras tanto, ¿qué hace España? “En todos los países donde Francia fue potencia colonial está el Instituto Francés, no para colonizar, sino para proteger el uso de la lengua. En Guinea Ecuatorial debería estar el Instituto Cervantes para velar por el correcto uso del español y así proyectarlo hacia el resto del África negra. Pero no está. Guinea Ecuatorial es un país huérfano dentro del mundo hispano, no porque se le haya impuesto, sino porque la misma Guinea Ecuatorial, siendo consciente de su complejo de inferioridad de cara a la lengua castellana, se ha automarginado de la hispanidad”.
Fuente: http://www.guinguinbali.com/index.php?lang=es&mod=news&task=view_news&cat=4&id=2424
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