
Victoire Ingabire, la valiente dama de Kigali
Victoire Ingabire es una mujer ruandesa de 43
años, madre de tres hijos. Acaba de pasar sus segundas Navidades consecutivas
en una cárcel de Ruanda. Su procesamiento está en
curso en Kigali. ¿Su crimen? El de haberse atrevido a desafiar el poder total del
hombre implacable que preside los destino de este pequeño país. Este hombre es
el general-`Presidente Paul Kagame, responsable además de dos guerras de
invasión y saqueo que causaron millones de muertos en el Congo-Zaire.
Victoire Ingabire habría podido seguir
viviendo tranquilamente en los Países Bajos, donde realizó sus estudios
superiores y donde tenía asegurada una carrera brillante. Sin embargo, lejos de
su país de origen, se preocupaba por la situación que en él prevalecía. Se integró en la oposición a la dictadura
ruandesa y se mostró activa en la diáspora. En
abril de 2006, fue elegida presidenta de una plataforma que agrupó a los
movimientos opositores al régimen de Kagame, FDU. Regresó a Kigali en enero de
2010, después de 16 años de exilio y se inició un hostigamiento incesante que
pronto se convirtió en persecución, para luego finalmente llevarla a la cárcel.
Cuando regresó a su tierra se dirigió al
memorial del genocidio, donde pidió que todos los perpetradores de crímenes
fueran llevados ante la justicia, incluyendo a los que pertenecían al poder
actual. Se atrevió además a reivindicar el derecho a la memoria para todas las
víctimas del genocidio. Eso le valió una primera detención; fue liberada al día
siguiente pero se le colocó bajo vigilancia judicial, con prohibición de
abandonar Kigali. Inmediatamente se lanzó una campaña de desprestigio contra
ella, acusándola de “negacionismo” y de “divisionismo”. No se dejó intimidar y
prosiguió con su tentativa de presentarse como candidata de la oposición a las
elecciones presidenciales de agosto de 2010.
Sin duda subestimó la naturaleza liberticida
del régimen de Kagame. Éste no podía tolerar una verdadera oposición y menos
una voz que ponía en cuestión la versión oficial de la tragedia ruandesa.
Victoire no podía ignorar la suerte reservada a los disidentes y opositores.
¿Cuántos políticos habían sido liquidados por los matones de Kagame dentro y
fuera del país desde 1994? ¿Cuántos detenidos y encarcelados acusados de
negacionismo? ¿Cuántos testigos molestos extranjeros que pagaron con su vida el
hecho de saber demasiado? Pienso en los misioneros Claude Simart, Guy Pinard,
un quebequés que sabía cómo habían sido asesinados tres miembros españoles de Médicos
del Mundo, en el padre Vijeko Kuric. Si unos extranjeros pueden ser suprimidos
en total impunidad, Victoire Ingabire debía ser consciente de los riesgos que
asumía al regresar a su país y desafiar al general-presidente.
Su candidatura no fue validada y la
“justicia” ruandesa siguió encarnizándose con esta valiente mujer. Tras varios
meses de residencia vigilada, fue encarcela el 14 de octubre de 2010, acusada
de “organización de grupo terrorista”. Sigue allí.
Se han multiplicado contra ella mentiras.
Kagame, con ocasión de su visita a Uganda el 12 de diciembre último se atrevió
a afirmar que Victoire Ingabire “había reconocido gran parte de las acusaciones
que pesaban contra ella”, esto es, traición, terrorismo e ideología genocida.
Incluso afirmó que sus abogados la habían abandonado.
Todo ello no ha impedido que en Francia se
haya desenrollado la alfombra roja para acoger a Paul Kagame en septiembre de
2011. Este dictador, sin embargo, no ha cesado de meterse con Francia desde que
alcanzó el poder, acusando a militares y dirigentes franceses de haber tomado
parte activa en el genocidio. ¿Ha evocado Nicolas Sarkozy la suerte de la
valiente opositora ruandesa? Lo dudo.
Victoire Ingabire ha pasado en consecuencia
sus segundas Navidades en la cárcel, vestida con el uniforme rosa. Sus
partidarios y amigos no la han olvidado. Cada vez más comparan a la dama de
Kigali con otra mujer valiente, Aung San Sun Kyi, conocida por su combate
pacífico. Victoire Ingabire parece dar pruebas de la misma determinación para
establecer el Estado de derecho y la democracia. Deseemos que se convierta en
la próxima laureada del Premio Nobel de la Paz, como lo fue hace 20 años Aung San Sun Kyi.
¡Es seguro que para Victoire, incluso desde el fondo de su celda, la victoria
está asegurada!
Hervé Cheuzeville, 26 de diciembre de 2011
Traducción de Ramón Arozarena
Todos esos episodios tan dolorosos y tan tremendamente
injustos sufridos por Victoire Ingabire, descritos en el anterior artículo,
nosotros, en nuestros comités, los hemos ido conociento y siguiendo de cerca
con una creciente indignación.
Esa actuación represiva y mortífera hasta límites insospechados
del gobierno ruandés, con su Presidente Paul Kagame a la cabeza, nos ha venido
produciendo desde el primer momento una profunda rabia, acrecentada de manera
insufrible por el silencio cómplice y la acogida positiva y hasta laudatoria
con que los gobiernos occidentales, EE. UU., Gran Bretaña, Francia… y otros
gobiernos de la UE, y hasta la misma ONU, lo han venido apoyando y agasajando y
hasta poniendo como ejemplo de desarrollo humano.
Pero ya se ha colmado el vaso de nuestra indignación. Con
el comienzo de este año 2012 que acabamos de estrenar sentimos que ha llegado
la hora de volcar todas las posibilidades, las energías de nuestros comités
para conseguir que la injusta situación y el magnífico ejemplo de esta gran
luchadora, que es Victoire Ingabire, llegue a ser conocida por personas y
grupos de nuestra sociedad. Que no quede ni una sola persona de buena voluntad,
amante de la libertad y la justicia, sin estar enterada de este estupendo ejemplo de valentía y de amor a su pueblo. Y que tanto
personas como organizaciones, todos los que venimos luchando contra la
injusticia y la opresión ejercida por estos dictadores y genocidas de sus
pueblos, podamos ir alzando nuestras voces, sumando nuestras voluntades y
uniendo nuestra acción, comprometidos cada día más con la libertad de Victoire.
Porque creemos que la libertad de Victoire es piedra fundamental para la
construcción de la libertad de su pueblo ruandés.
Este es el proposito que los Comités de África
Negra nos estamos marcando para el año que empieza y a él os estamos convocando
con todas nuestras fuerzas desde nuestra revista.

