02 diciembre 2016

Gambia liquida en las urnas el régimen de Jammeh

Adama Barrow obtiene el 45% de los votos y acaba con 22 años de una presidencia

No es habitual que un dictador africano se presente a unas elecciones y las pierda. Y mucho menos que acepte esa derrota y deje pacíficamente el poder. Pues exactamente esto es lo que ha ocurrido en las últimas 48 horas en Gambia, un pequeño país de apenas dos millones de habitantes que vivía desde hace 22 años bajo el asfixiante y totalitario régimen de Yahya Jammeh y que festeja unas elecciones que ya han pasado a la historia. Ha bastado que los principales partidos de la oposición se presentaran unidos tras un solo candidato, Adama Barrow, para obrar el milagro. El resto lo puso el propio Jammeh con la deriva autoritaria de un régimen que era cada vez más contestado dentro y fuera del país.
MÁS INFORMACIÓnA medida que se fueron filtrando los resultados, las calles de Banyul, la capital gambiana, se fueron poblando de ciudadanos exultantes, aunque temerosos de la reacción del Gobierno. La fuerte presencia de fuerzas del orden no impidió la fiesta, sobre todo después de que, pasado el mediodía, el presidente de lcomisión electoral, Alieu Momar Njai, hiciera pública la victoria de Adama Barrow con 263.515 votos (45,5%) frente a los 212.099 de su rival (un 36,7%). Para sorpresa de casi todos, el propio Jammeh informó a la citada comisión de que aceptaba su derrota y la cesión pacífica del poder al candidato opositor.Hace tan solo unos meses, Adama Barrow era un gran desconocido para la mayoría de los gambianos. Hoy es el presidente electo del país. Nacido hace 51 años cerca de Basse, en el este de Gambia, en 2000 emigró a Londres donde trabajó como guardia de seguridad. A su vuelta a casa creó su propia empresa inmobiliaria con la que alcanzó un rápido éxito. Firme convencido de la necesidad de democratizar su país, este mismo año fue elegido candidato del Partido Democrático Unido (UDP, según sus siglas en inglés) después de que el histórico líder de esta fuerza política, Ousainou Darboe, quedara excluido por razones de edad. Sin embargo, la clave de su éxito se encuentra en el hecho de que se presentaba al frente de una gran coalición integrada por el propio UDP y otros partidos de oposición.

Miles de jóvenes gambianos habitantes de las zonas rurales y de los barrios pobres de la capital, frustrados, sin trabajo, sin horizontes, habían emprendido un auténtico éxodo hacia Europa a través de media África, camino al que llamaban el Back Way, convirtiéndoles en los últimos años en protagonistas omnipresentes de las rutas migratorias del continente en países como Malí, Níger y Libia, pero también de los naufragios del Mediterráneo. Los que pudieron se habían ido hace tiempo ya pero en avión, sobre todo a Estados Unidos o a países vecinos como Senegal, para conformar una pequeña pero ruidosa diáspora.Tras el golpe militar que le aupó al poder en 1994, Jammeh había conducido a Gambia hacia un abismo imposible. La muerte de dos miembros de la oposición en prisión este mismo año no era sino la punta de un iceberg de represión y violencia que tenía su peor exponente en la oscura cárcel de Two Miles, donde las torturas y los malos tratos eran cotidianos. No sólo opositores, también periodistas críticos, homosexuales o todos aquellos que osaran alzar la voz o plantear la más mínima queja vivían bajo la permanente amenaza de un régimen cuyos resortes, también los económicos, controlaba con mano de hierro el presidente Jammeh y sus próximos, conocidos como el clan de Kanilai.Ahora se abre una nueva e inesperada etapa para Gambia con un presidente electo que ha prometido refundar el país con una transición de tres años y un gobierno en el que esté representada toda la oposición. Trabajo no le va a faltar.
El presidente electo Adama Barrow saluda a sus seguidores, durante el último día de campaña, en Talinding.  AFP

El drama de África: los trabajadores pobres y los subalternos ricos

Existen dos tipos de personas en África: los que no pueden ganarse la vida independientemente de lo mucho que hagan y los que tienen un estilo de vida lujoso y privilegios independientemente de lo poco que contribuyan. El primer grupo está formado por aquellos que no tienen relación con los “blancos” y el segundo está compuesto por personas que están en contacto con los “blancos”. Esta palabra en África se utiliza para “europeos”, “chinos”, “libaneses”, “americanos”, etc. En el contexto de este artículo, se podría sustituir perfectamente por “extranjeros”.
Hace poco [Artículo publicado originalmente en febrero de 2013] conocí a un empresario alemán cuya familia se ha dedicado al negocio de la exportación de madera de África durante más de medio siglo. Vivió y trabajó en Ghana, Liberia y algunos países más. Manteníamos una conversación fluida hasta que de repente me preguntó por qué tanta gente quería invitarle a su casa en Ghana, algo que él entendió intuitivamente como una posibilidad para esa gente de elevar su estatus social y sentirse respetados por estar en compañía de un blanco. No pude responder a su pregunta en el tren, pero me vino a la cabeza tres meses después y esta publicación es una especie de respuesta tardía.
Si vive en África o conoce a africanos, haga una lista de 10 personas que conozca o haya oído que “vivan bien” y tengan privilegios sociales. Descubrirá rápidamente que el 90% de ellas son personas que trabajan para los “blancos” o con los “blancos”. Están al servicio de empresas con propietarios extranjeros o controladas por estos, organizaciones u ONG foráneas en África. Tienen casas grandes, coches buenos, criados y gozan de un estatus social alto y de privilegios. A esos los llamo los “subalternos ricos” o los “subalternos selectos”.
Los “trabajadores pobres” son el resto de África, aquellos que se levantan a las 5 de la mañana, se van a la granja o al mercado, plantan semillas para cultivar comida y alimentar a sus hijos o salen pronto para conseguir un lugar en la calle para vender cosas. Ellos son los que producen y crean valor, pero hagan lo que hagan, por mucho que trabajen, siempre tienen una vida muy difícil. Este grupo está formado por la población pobre de las zonas rurales y los buscavidas de las ciudades. Por desgracia, esta profunda brecha social crea el drama de África.
En esta publicación, mi intención no es profundizar en la explicación de por qué hay una dicotomía en la sociedad africana, sino mostrar cómo esta dicotomía está creando y difundiendo una intensa impresión de que la única manera de tener una buena vida en África es estar al servicio de los intereses extranjeros o estar asociados con esos intereses adquiridos, organizaciones u ONG foráneas. La consecuencia más grave de este fenómeno es la generalizada incapacidad de las sociedades modernas africanas de crear líderes locales fuertes con la habilidad de pensar correctamente a través del prisma de las realidades en donde viven, pues los líderes que crean están controlados principalmente por programas extranjeros.
¿Cuál es el problema?
El problema es que no se puede desarrollar un país o un continente en el que la mayoría de las personas con potencial para ser líderes se preparan para ser “buenos subalternos” para tener éxito. Los jóvenes aspiran a emular los ejemplos más exitosos de su sociedad y, actualmente, el único modelo visible, tangible y disponible es el del subalterno rico.
No habría ningún problema con el modelo del subalterno rico si este grupo de población no estuviera formado principalmente por gente “no productiva” que trabaja como directivos intermedios. En las oficinas, estos no crean empresas ni valor ni puestos de trabajo, no inventan, innovan o actúan en una posición de líderes con el poder para cambiar las cosas.
Un amigo mío escribió hace poco acerca de la “clase media”, esos “directivos intermedios”, en África: “son profesionales que trabajan en Microsoft, Boeing, T-Mobile, etc. Viven cómodamente con sueldos de seis cifras y, a pesar de que poseen la ‘codicia del empresario’, ¡tienen demasiado miedo de dejar esos trabajos fáciles!”
¿Cómo podrían estos ejemplos de personas cambiar África?
No pueden, porque distraen a nuestros jóvenes de los trabajos que tienen el potencial de cambiar las cosas, como los agricultores locales, los arquitectos, los fontaneros, los ingenieros, los investigadores o los emprendedores. Y es que los jóvenes no ven suficientes pruebas de que se pueda vivir bien con estos empleos.
El único sueño que tienen es “entrar en contacto con los blancos” para acabar con “su sufrimiento”, y de que esto funciona sí que tienen bastantes pruebas: desde los subalternos ricos locales hasta los emigrantes que vuelven con brillantes zapatos.
Entonces, no sorprende que África tenga el porcentaje más alto del mundo de jóvenes que quieren emigrar, según un estudio reciente de Gallup.
Tenemos que cambiar nuestra mentalidad de “colonización de cinco estrellas” y comenzar a construir líderes locales, cuyo éxito no quepa duda de que no está relacionado con otro proyecto financiado por la Unión Europea o respaldado por “blancos”.
La mayoría de nuestros jóvenes necesita una señal clara e inequívoca de que nuestros líderes, nuestros “mayores”, consiguieron lo que han conseguido gracias simplemente a su propia voluntad, determinación y organización. Si no, la creencia de que no se puede tener éxito a no ser que se tenga el respaldo de un blanco continuará reafirmándose y asentándose en sus mentes, lo que también seguirá minando nuestra confianza en nosotros mismos y nuestra capacidad de limpiarnos el polvo y enfrentarnos nosotros solos a nuestros propios problemas.
Si la ayuda, la inversión y la colonización extranjeras ayudaran a desarrollar algún sitio, África sería el continente más desarrollado del mundo.
No hay esperanza con los subalternos ricos y su mentalidad, ya que solo han utilizado su influencia política de una manera predatoria hacia el resto de la población: “La élite política utiliza su control del estado para extraer los ahorros de la población pobre de zonas rurales, que, si hubiera podido, habría invertido ese dinero en mejorar sus técnicas o en otras actividades económicas productivas.
La élite desvía estas ganancias hacia su propio consumo y las utiliza para reforzar los instrumentos represivos del estado. Mucho de lo que la élite africana consume son importaciones. Así, el consumo del estado no crea un mercado significativo para los productores locales, sino que resulta una sangría importante para los ingresos nacionales, que podrían haberse destinado a una inversión productiva.
Esto explica el empobrecimiento creciente de África. Cuanto más consolidan su poder las élites políticas, más fuerte se vuelve su control del estado y, por lo tanto, más se hunden las sociedades rurales en la pobreza”, escribió Moeletsi Mbeki.
Necesitamos líderes locales fuertes que hayan crecido rodeados de las mismas realidades que sus conciudadanos. Necesitamos que busquen su legado y su lugar en la historia, no a través de recompensas simbólicas por parte de organizaciones extranjeras, sino a través del impacto profundo y positivo que hayan tenido en las vidas de sus compatriotas.
Mawuna Remarque KOUTONIN
*Mawuna Koutonin es un activista en pro de la paz mundial. Trabaja sin descanso para empoderar a la gente para que exprese todo su potencial y persiga sus sueños, sin importar sus orígenes. Es el editor del blog SiliconAfrica.com.
Fuente: SiliconAfrica, “Africa Drama: The Working Poor and the Rich Subalterns”. Publicado en febrero de 2013.
Traducido del inglés para Umoya por Andrea Santos García y Cristina Velasco González (USAL).

23 noviembre 2016

Buenos tardes,
recomendamos la proyección de documental: "Congo, un médico para salvar a las mujeres" y coloquio, que organiza la Fundación Jiménez Arellano, en el que participa nuestra compañera de Umoya: Rosa Moro. Ver enlace de abajo.
Por favor, difunde en tu medio, redes sociales y libreta de direcciones. Muchas gracias.
Saludos,
Umoya Valladolid

http://www.fundacionjimenezarellano.com/index.php/2016/11/dia-internacional-contra-la-violencia-de-genero-en-el-museo-arellano-alonso-de-la-uva/ 

Activismo de diseño y la posdemocracia

Para los defensores de un cambio social transformador, los aullidos de apoyo espontáneo de los famosos constituye una base nada sólida sobre la que construir un movimiento.

Famosos filántropos como BonoMadonnaGeorge Clooney y Angelina Jolie se han convertido en las caras visibles de la agenda humanitaria, junto con galas benéficas como Comic Relief en Gran Bretaña y su homóloga estadounidense, Red Nose Day. No es nada nuevo que la élite social se involucre públicamente en “buenas causas”, pero hoy en día las configuraciones altamente-interrelacionadas del poder, los negocios, los medios y la caridad, son diferentes: activistas, defensores de causas y filántropos de diseño están floreciendo más que nunca.
Sin embargo, nos encontramos con un misterio: hay pocas pruebas de que el compromiso de los famosos aumente el número de donaciones a las organizaciones benéficas que estos apoyan. En la misma línea, las encuestas de opinión parecen indicar que el público otorga una legitimidad peculiar al apoyo de los famosos. La mayoría no se deja persuadir, pero cree que el resto de la gente sí. Se pueden encontrar testimonios menores sobre este escepticismo en el éxito de sátiras como la primera novela de Helen Fielding, Cause Celeb, o el perfil de Instagram BarbieSavior.
Puede que los fans admiren a un determinado famoso, pero no tienen la misma lealtad hacia las causas que este apoya, por lo que se desmiente el mito de que esta forma de compromiso funciona de verdad. Las organizaciones benéficas y los grupos activistas son muy conscientes de este fenómeno. Algunos, como Médicos Sin Fronteras y la mayoría de organizaciones religiosas, no utilizan ningún famoso, hecho que no afecta a sus ingresos.
Entonces, ¿por qué tantos activistas y ONG solicitan constantemente la colaboración de famosos? La respuesta parece ser que no tiene que ver en absoluto con el público: se trata de cómo las élites manejan la esfera pública en un sistema posdemocrático.
El término “posdemocracia” lo acuñó Colin Crouch para referirse a la fusión del poder de las grandes empresas con el gobierno, lo que genera una política de élites basada en un ciclo político-económico en el que el dinero compra poder y el poder genera dinero. La posdemocracia resulta una imitación convincente de la democracia, pues tiene una apariencia popular y consultiva. No obstante, la auténtica política de poder y dinero consiste en una serie de transacciones interpersonales entre las élites.
Sin embargo, la legitimidad política todavía depende de la esfera pública. Puede que las empresas sean dueñas de los medios de comunicación, pero no pueden fijar la agenda por completo. Dentro de esta ecología política, entran los activistas de diseño y las causas que defienden. Sus preocupaciones pueden resultar secundarias y sin mayor repercusión política, pero de todos modos son asuntos importantes.
Hambrunas, genocidios, epidemias y migraciones en masa podrían sorprendernos e irrumpir a través del umbral de lo que es importante en política. Y la gente —incluidas las élites— se preocupa sinceramente: están buscando maneras de ser caritativos y convertirse en ciudadanos globales activos. Los actores y músicos que escriben muchos de los guiones para nuestras imaginaciones morales pueden ayudarnos con esta tarea.
Los famosos ayudan a establecer cómo debería sentirse el público y cómo debería actuar con respecto a las cuestiones humanitarias de trascendencia internacional. Cuando un actor famoso, como Ben Affleck, va a una misión al Congo para filmar un documental sobre los desplazados por la guerra, lo que se espera de él es una demostración de sentimiento e integridad personal. No se espera que sea un experto en los detalles políticos, pero sí que exprese compasión hacia los demás.
Cuando personajes televisivos aparecen en el acto anual para recaudar fondos para Comic Relief, por ejemplo, están dando validez a las respuestas filantrópicas a los problemas del mundo. Y, cuando un cantante, como Bono, junto con su mujer, Ali Hewson, promociona una marca de lujo como una compra ética porque parte de los beneficios se destina a África, está vendiendo el consumismo como una solución a la pobreza.
A veces, los famosos se salen del guión y es entonces cuando su papel en la posdemocracia se vuelve más interesante. El autor Dan Brockington pone ejemplos que resultan sorprendentes y divertidos a la vez: ¿soportarán el mal trago o se les sacará la foto con cara de asco? ¿Se les pillará bebiendo champán en un avión privado camino de un campo de refugiados?
El actor Ralph Fiennes supuestamente mantuvo relaciones sexuales con una azafatadurante una campaña de concienciación sobre el VIH/SIDA. Otro actor, Salman Khan, disparó a un antílope protegido en India poco después de aparecer en un calendario para el Fondo Mundial para la Naturaleza. Para el público, uno de los principales atractivos de enviar a estos amateurs de lujo a que desempeñen el papel de cooperantes o diplomáticos —muchos de ellos conocidos por sus debilidades personales— es su irremediable faceta impredecible.
¿Podría el famoso incitar incluso a la revolución? Brockington cuenta la historia de la actriz Jessica Lange, quien contó a un periodista que, en 2003, se comprometió a realizar un viaje al Congo patrocinado por UNICEF para limpiar el nombre de Estados Unidos tras los actos del presidente George W. Bush. UNICEF intentó evitar que el periodista publicara estas declaraciones.
Para el defensor tradicional de la justicia social comprometido con un cambio social transformador, el aullido de apoyo espontáneo de un famoso constituye una base nada sólida sobre la que construir un movimiento revolucionario. Pero, para los responsables políticos y corporativos de la posdemocracia, la imprevisibilidad de los famosos actúa como un eficaz escudo. La gala benéfica de Comic Relief es un despliegue de inteligencia social: es una manera increíblemente efectiva de descubrir los temas que le preocupan a la sociedad y la forma en que lo hacen. Cuando un famoso despotrica contra algún asunto, la respuesta popular que genera es un medio útil para resaltar el nivel de apoyo que este recibe.
Para las organizaciones benéficas y los grupos activistas, el patrocinio de los famosos manda un mensaje sobre todo a las élites del poder, más que al público en general. Es un pase a las altas esferas de la política “real”, ya que los activistas de diseño y los filántropos pueden acceder y, con este acceso, influir en el dinero y las decisiones políticas potencialmente favorables.
Puede que los políticos y los líderes corporativos piensen que asociarse con famosos sirve para hacer publicidad subliminal, lo que mejora la imagen que venden al electorado y a los consumidores. Pero también quieren juntarse con famosos porque les gustan los famosos (o quizás porque piensan que les gustan en base a su imagen pública).
En la época pasada de la democracia de masas, el paradigma del activismo transnacional adoptó la forma de solidaridad política con los movimientos socio-políticos transformadores. En este caso, fueron los líderes políticos de los grupos afectados los que fijaron la agenda. Un buen ejemplo es el Movimiento Anti-Apartheid, que apoyó al Congreso Nacional Africano (CNA). Nelson Mandela era especialmente reticente a convertirse en la cara visible del CNA y siempre vio su fama como una herramienta al servicio de una causa política más amplia.
Incapaces de ejercer suficiente presión directa sobre sus opresores, los movimientos políticos y sociales en los países subdesarrollados consiguieron el apoyo de la sociedad civil y de partidos políticos de izquierda de los países desarrollados. Así, consiguieron eludir los bloqueos a los que se enfrentaban a nivel nacional. Los defensores internacionales de estos movimientos tuvieron un papel auxiliar en el establecimiento de la agenda estratégica.
Hoy, se ha invertido esa posición, hasta tal punto que los grupos locales establecen la agenda según su relación con los activistas de los países desarrollados; lo hacen o bien como forma de resistencia a la hegemonía posdemocrática, o bien atentos a la manera en que los países desarrollados se hacen eco de su historia. El científico político Clifford Bobha descrito esta última estrategia como un “mercado” de causas: solo sobrevivirán aquellos movimientos que puedan “venderse” con éxito a sus patrocinadores de los países desarrollados, mientras que los otros irán pereciendo.
Mientas tanto, muchos defensores de estas causas en los países desarrollados se han convertido en grupos de presión política que trabajan desde dentro, ya que son especialistas en el negocio del intercambio de influencias. Establecen la agenda mediante el diálogo con los políticos con los que trabajan, tácita o explícitamente. De hecho, puede que exista una puerta giratoria que conecta los cargos políticos con los puestos dedicados a la defensa de las causas de las ONG. Los objetivos y estrategias de esta defensa los establece lo que ambas partes consideran alcanzable en una capital de un país desarrollado. Por lo tanto, los grupos de países subdesarrollados se enfrentan a dos situaciones: o bien han visto su estatus reducido al de clientes con tan solo influencia táctica, o bien han sido abandonados, lo que los hace sucumbir al triste destino de las causas huérfanas.
Los casos paradigmáticos del activismo de diseño son altamente compatibles con el circuito de poder del sistema posdemocrático. Por lo tanto, se defiende una intervención más coercitiva por parte de Estados Unidos contra los nombres de la lista de villanos internacionales, como Joseph Kony del Ejército de Resistencia del Señor o el presidente sudanés Omar al Bashir. Se enfatiza el papel de las fundaciones privadas como encargadas de resolver los problemas del mundo, para que los ricos exentos de pagar impuestos decidan la agenda social de forma discrecional, en vez de que lo hagan los estados democráticos en base a los derechos universales.
El guión de la compasión personal es idóneo para este proceso. Además, se ve enfatizado por la manera en que los famosos realizan a menudo acciones de manifiesta generosidad, como la financiación de proyectos con su propio dinero o la adopción de niños en su familia.
Por lo tanto, el famoso posdemocrático de países desarrollados tiene una serie de papeles relativos al establecimiento de agendas que se superponen (en la esfera social, en la “política real” del poder y el dinero, y en la definición de la naturaleza de la filantropía internacional o de las iniciativas de defensa de la justicia social). Mientras tanto, los que intentan apoyar las agendas del propio pueblo se enfrentan no solo a la hostilidad de las élites, sino también a la discordancia de sus mensajes con el clamor de los activistas de diseño, que puede llegar a silenciarlos.
Alex de Waal
Fuente: Open Democracy, “Designer activism and post-democracy”. Publicado el 17 de mayo de 2016.
Traducido del inglés por Andrea Santos García y Lucía Vázquez Sevilla (Universidad de Salamanca).

13 noviembre 2016

El saqueo de la República Democrática del Congo por parte de Kigali, Ottawa y Toronto

AB Minerals: el modelo de negocio canadiense se pone en marcha en África.
arton77766-7bce6El periódico canadiense National Post nos ha informado recientemente de que el Gobierno de Canadá financió la última visita privada del dictador Paul Kagame a este país, a pesar de estar al corriente de los numerosos crímenes que se le atribuyen, especialmente de aquellos a los que nos referimos en el primer artículo de la presente serie. Así es, el gobierno del apuesto y agradable Trudeau parece que quiere aplicar más o menos la misma política de instrumentalización del terrorismo que sus antecesores. Y, cuando se trata de África, se deja llevar por la admiración sin límites que el actual ministro de Asuntos Exteriores, Stéphane Dion, profesa a Roméo Dallaire, un colaborador asiduo del Frente Patriótico Ruandés (FPR).
No obstante, Ottawa cuenta con servicios de información de calidad y sabe perfectamente que el FPR de Paul Kagame mató a los sacerdotes quebequeses Claude Simard (1994) y Guy Pinard (1997). Asimismo, el gobierno de Trudeau ya ha confirmado que fue el propio FPR el que asesinó a la familia de otro quebequés, Corneille Nyungura. Sin embargo, a pesar de los asesinatos de ciudadanos canadienses que han quedado impunes, el gobierno de Trudeau mantiene la tradición de complicidad con el FPR del general Maurice Baril, del embajador Raymond Chrétien y de Radio-Canada, la misma tradición que ha justificado, a ojos de Jason Kenney, la extradición de Léon Mugeresa a Ruanda. El exministro de Inmigración de Canadá, de la época en la que Harper estaba en el gobierno, se ofende ante la idea de extraditar a los criminales chinos a su país de origen, pero no tuvo ninguna reticencia en lo que respecta a poner a un inocente como Mugesera en manos de un sistema judicial dirigido por criminales. Ya sean peones rojos o azules de Bay Street, los políticos de Ottawa no se diferencian los unos de los otros más que en la apariencia.
Hay que recordar que el régimen de Kigali al que Ottawa consiente con nuestros impuestos se pasa el tiempo intimidando, amenazando, encarcelando y asesinando a todos aquellos que se atreven a decir la verdad sobre este tema. Hace poco, expulsaron a la periodista estadounidense Ann Garrison y a su compañero Jeremy Miller de un evento llamado «San Francisco Rwanda Day», al que acudieron para asistir a una conferencia de Paul Kagame, que se siente como en casa en Estados Unidos, como si fuera un ciudadano más. Incluso en universidades importantes como Yale. Imagínense a un terrorista del FPR proceder, en pleno Manhattan, a silenciar de forma brutal a un defensor de los derechos humanos.
En San Francisco, tres agentes de la policía municipal y el director de seguridad del hotel Marriott Marquis expulsaron a Ann Garrison y a Jeremy Miller de la sala por negar el genocidio. La periodista resume a la perfección lo que es un «negacionista» a ojos de Kagame, de sus adeptos y de sus generosos padrinos:
«Se considera negacionista a quien describe la guerra y las masacres de Ruanda entre 1990 y 1994 de una forma no muy conforme a la versión oficial que impone el Gobierno actual. Este denomina la matanza “genocidio de los tutsi”, título que la Constitución y las leyes del país prohíben cuestionar».
Washington, Ottawa y los otros amigos de Kagame son conscientes de que si Ruanda persigue a aquellos a los que acusa de «negacionismo», también concede un trato especial a las personas que pertenecen a la etnia equivocada. Según Kagame, en el Evangelio del mal, los hutu deben arrepentirse ad vitam aeternam únicamente del sufrimiento de las víctimas que tienen derecho a la compasión; es decir, de los supervivientes del genocidio de los tutsi, incluso si los que están condenados a avergonzarse eternamente no habían ni siquiera nacido cuando ocurrieron los hechos que se les imputan como estigmas indelebles.
A ojos de la comunidad internacional, el régimen del FPR organiza juicios simulados para juzgar a aquellos hutu que no estén convencidos de que es necesario pedir perdón. Asimismo, a los que se resisten a este proceso los envía a prisión o a campos de reeducación, donde pueden ser sometidos a numerosos malos tratos y a torturas. Las prisiones y los campos están repletos de delatores y de falsos testigos que el FPR prepara para condenar a las personas molestas o para engañar a jueces ingenuos de otros países, incluso de Canadá.
Finalmente, no importa cuáles sean las leyes de Ruanda o de otros países, ya que los padrinos de Paul Kagame admiten que este último nunca está sujeto a ellas. Puede ordenar la encarcelación o la ejecución de sus opositores o de sus antiguos colaboradores que se han vuelto molestos según le parezca y sin necesidad de esconderse. Lean Entre les quatre murs de 1930 («Entre los cuatro muros de 1930», en español), de la heroína Victoire Ingabire, y verán la mecánica infernal de la falsa justicia a las órdenes de Kagame.
Sin embargo, digamos que uno de los pocos signos alentadores de las capitales occidentales, en lo que respecta a las violaciones masivas de derechos humanos por parte de la dictadura de Ruanda, nos llegó el 6 de octubre de 2016. En ese momento, el Parlamento Europeo adoptó una resolución que condenaba severamente a Kigali por el juicio amañado, por la encarcelación y por la tortura de Victoire Ingabire.
En resumen, a pesar de sus resultados hitlerianos, es evidente que a Paul Kagame no le faltan cómplices ni protectores poderosos, incluso en Canadá, donde las autoridades muestran una complacencia inverosímil y escandalosa hacia él. ¿Por qué? Simplemente porque es el hombre de confianza de Washington y de sus aliados en África Central. Si se fían de él es porque quieren mantener el control sobre esta región, lo que les permite, sobre todo, saquear sus recursos mineros. Recientemente, ha llegado a nuestros oídos un nuevo ejemplo concreto «made in Canada» de las consecuencias de dicha política.
La planta de saqueo de coltán de la sociedad canadiense AB Minerals de Kigali
Una sociedad canadiense con sede en Toronto y no inscrita en la bolsa, AB Minerals, ha desvelado su intención de abrir una planta de separación de coltán en Kigali. En su página web, anuncia que el mineral se importará de Ruanda y de «África Oriental». En primer lugar, soy muy escéptico en cuanto a la existencia de yacimientos importantes de coltán en Ruanda. Kagame asegura que los hay y que los incrédulos solo tienen que ir a verlos in situ. Sin embargo, ¿por qué no publican en Internet estadísticas, fotografías y vídeos de la explotación minera, simplemente? Kagame podría, incluso, pedir consejo a sus amigos de Radio-Canada, que se han convertido en maestros en el arte del publirreportaje para alabar las buenas obras de los mineros del norte de Quebec. No obstante, no aparece nada semejante en los medios de comunicación acostumbrados a elogiar al FPR. El secretismo que rodea a las supuestas minas de coltán de Ruanda despierta sospechas, y nosotros nos olemos la mentira, como es habitual, en las palabras de Kagame…
Bernard Desgagné

09 noviembre 2016

Programa Jammu Africa 25 de octubre de 2016
 
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Buenos días,

adjuntamos enlace del último programa de radio Jammu Africa grabado el
pasado 25 de octubre.

http://www.ivoox.com/25-10-2016-jammu-africa-audios-mp3_rf_13577861_1.html
www.ivoox.com
The official podcast of The Congress for the New Urbanism (CNU), the leading organization promoting walkable, mixed-use neighborhood development, sustainable ...

Jammu Africa es un programa de radio impulsado por la Federación de
Comités de Solidaridad con África Negra. Esperamos que los temas que se
tratan sean de vuestro interés.

Muchas gracias. Saludos,

Equipo de producción de Jammu Africa

01 noviembre 2016



Yibuti se convierte en un trampolín para la intervención militar estadounidense

Los Estados Unidos están aumentando enormemente el ritmo de sus operaciones militares en Oriente Medio y Norte de África (MENA, por sus siglas en inglés), especialmente en el cuerno de África.
Yibuti tiene un importante papel que desempeñar en la planificación militar. La pequeña república es guardián de la entrada al mar Rojo y el canal de Suez que lo convierte en un trampolín perfecto para lanzar intervenciones militares en África y Oriente Medio.
lbergando a 4.000 personas entre militares y civiles en el Campo Lemonnier, la base militar estadounidense en Yibuti, el país es el núcleo de una red de bases de drones estadounidenses en África. Es utilizada para llevar a cabo ataques aéreos contra insurgentes en Yemen, Nigeria y Somalia, así como para ejercer el control sobre el estrecho Bab-el-Mandeb, un paso marítimo estratégico que une el océano Índico y el Mediterráneo a través del golfo de Aden y el mar Rojo. En 2014, EEUU firmó un nuevo contrato de cesión por 20 años de la base con el gobierno de Yibuti, y se comprometió a invertir más de 1.4 millones de dólares para modernizar y expandir las instalaciones en los próximos años.
Según Stars and Stripes [una publicación del ejército de EEUU], la fuerza aérea estadounidense desplegó cazas F-16 y KC-135 en Yibuti en julio. Hasta su publicación, la información se había mantenido en secreto. Los aviones estaban preparados debido a la preocupante situación en Sudán del Sur, que podía amenazar la vida de ciudadanos estadounidenses en el país. En julio, se enviaron alrededor de 50 tropas equipadas para el combate a proteger al personal diplomático en medio de la violencia generalizada y la agitación civil en ese país. Los Estados Unidos han proporcionado asistencia en forma de entrenamiento y equipamiento de la guardia de élite presidencial; el empleo de instructores extranjeros para formar a los reclutas del ejército; desarrollo de las fuerzas ribereñas y entrenamiento de comandos. Esta ayuda se ha prestado a pesar de que Sudán del Sur utiliza niños soldado.
Bajo la administración Obama, este país recibe exenciones a la prohibición de Asistencia estadounidense en materia de Seguridad bajo la Ley de Prevención de Niños Soldado (CSPA, por sus siglas en inglés) a pesar de los recientes informes de UNICEF que afirman que en este país hay niños que son forzados a entrar en las fuerzas armadas. La ley prohibe al gobierno de los Estados Unidos suministrar asistencia en materia de seguridad o vender armas a cualquier gobierno que haya sido identificado como uno que recluya niños para sus fuerzas armadas o para grupos armados que apoye. En teoría, la administración debe sancionar a estos países, pero la ley es esquivada con la ayuda de exenciones.
Yibuti también está cerca de Yemen, donde los Estados Unidos se han implicado recientmente en un conflicto militar entre una coalición liderada por Arabia Saudí y los rebeldes yemenís, los Houtíes.
El 13 de octubre, el ejército estadounidense lanzó una serie de ataques con misiles crucero a tres instalaciones de radar en Yemen. El ataque fue en respuésta a las recientes amenazas realizadas contra buques de guerra en el mar Rojo. Esta era la primera vez, desde que Estados Unidos participa en el conflicto de Yemen directamente. En estas circunstancias, la potencia aérea sería más eficiente que los misiles de crucero lanzados desde buques de superficie. Los cazas F-16 están perfectamente capacitados para llevar a cabo este tipo de misiones como neutralizar instalaciones de radar o de otro tipo en Yemen. Es importante proporcionar cobertura aérea a los buques de guerra estadounidenses en la región, pero el hecho de que los tanques también estén radicados en Yibuti, hace que la misión pueda contemplar un escenario en el que realizar ataques aéreos a mucha mayor distancia.
Los planes estadounidenses podrían incluir Somalia. El 16 de octubre, el New York Times informó de que las operaciones especiales han estado escalando silenciosamente la guerra contra Al-Shabab en Somalia, llevando a cabo más de media docena de ataques al mes.
Las operaciones son una combinación de ataques por tierra y ataques con drones. El artículo asegura que “el penágono ha reconocido solamente una pequeña parte de estas operaciones pero incluso la información hecha pública muestra un marcado incremento este año”.
El gobierno de Somalia pidió recientemente una explicación a los Estados Unidos por un ataque aéreo que mató a es en el norte del país el 28 de septiembre. El ejército somalí confirmó que miembros de las fuerzas de Galmudug y civiles resultaron muertos por el ataque, describiéndolo como “fuego amigo”.
Sean cuales sean los planes, Estados Unidos han reforzado considerablemente el potencial de ofensiva en la región. Podría ser Yemen o Somalia, o ambos, así como algún otro país. Tendremos que esperar a comprobarlo. Después de todo, Yibuti alberga equipos de Fuerzas de Operaciones Especiales de aviación, respaldadas por el Ejército. Con cazas F-16 como cobertura aérea, que pueden lanzar un potente ataque contra un enemigo potencial en cualquier escenario. Hay muchas posibilidades de que los Estados Unidos lancen pronto una operación militar en la región.
Andrei AKULOV
Fuente: Strategic-culture, Djibouti Turns into Springboard for US Military Intervention, publicado el 25 de octubre de 2016.

Boletín A Fondo nº 4-2016

SUMARIO:
 Reflexionando:
  • El África del siglo XXI: Las “nuevas” colonizaciones.
Semillas para el cambio:
  • Monocultivos en África Oriental.
  • Comunidades de la RDC presionadas para que cedan los derechos de sus tierras.
Con otra mirada:
  • Voces de las pesquerías artesanales africanas (II)
Sembrando esperanza:
  • El rechazo a los acuerdos EPAs.
  • Impide que tu móvil contenga “minerales de sangre”.
Con M de Mujer:
  • Victoire Ingabire: “Nada detendrá el viento de cambio”.
  • Día Internacional de la Niña.
¿Sabías que…
Para descargar pinchar en: Boletín A Fondo nº 4-2016

La ONU Reconoce el Impacto de la Producción de Carne sobre la Deforestación y el Acaparamiento de Tierras

unnamedEsta semana el Comité de la Seguridad Alimentaria Mundial de la Organización de las Naciones Unidas (CSA)(1) ha adoptado una serie de recomendaciones en su reunión anual en Roma, que hacen énfasis en la necesidad que hay de abordar los impactos que tienen la producción insostenible de carne y de productos lácteos sobre la deforestación, el acaparamiento de tierras y la seguridad alimentaria.
La Coalición Mundial por los Bosques (GFC por sus siglas en inglés)(2) y otras organizaciones de la sociedad civil, que han abogado por estas recomendaciones (3), las acogen con satisfacción, especialmente las recomendaciones relacionadas con los derechos de las mujeres trabajando en el sector ganadero, el cual dicen que es el texto sobre género posiblemente más sólido adoptado hasta la fecha por el CSA. También se acoge con satisfacción la recomendación que reconoce, protege y apoya los sistemas pastorales.
A pesar de tener aspectos positivos, la GFC lamenta el carácter contradictorio de estas recomendaciones, ya que no abordan de forma adecuada el impacto de la producción ganadera sobre el cambio climático o los derechos humanos. “Las recomendaciones del CSA no añaden nada a los compromisos sobre cambio climático existentes, lo cuales piden una transformación radical en todos los sectores, especialmente en el sector ganadero”, comenta Mary Lou Malig, coordinadora de la campaña sobre ganadería de la GFC.
Se estima que el sector ganadero produce el 14.5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, y son una causa clave de deforestación (4). En el Día Mundial de la Alimentación (5), participantes de la Asamblea de los Pueblos del Tribunal de Monsanto (6) pidieron a los consumidores europeos un boicot a la ternera de América Latina, la soja, así como a otros productos vinculados con violaciones a los derechos humanos (7).
Los activistas remarcan que, debido a la creciente influencia corporativa, la CSA no está tomando el liderazgo necesario para abordar las principales amenazas a la seguridad alimentaria. La creciente tendencia de asociaciones público-privadas y los instrumentos de financiación mixta, permiten un rápido apoderamiento de la política pública por parte del sector privado, creando dependencia financiera del sector privado
“Medidas ambiciosas, concretas y cuantificables son necesarias para limitar el consumo excesivo de carne y otros productos animales por parte de las élites ricas, y para parar la deforestación y el cambio climático. Tales medidas también contribuirían a mejorar la salud pública y a una mejor distribución del alimento. Desafortunadamente, la influencia corporativa ha forzado al CSA a dejar fuera esas medidas ya que las corporaciones se benefician de la producción ganadera insostenible”, dice Simone Lovera, directora de la GFC y activista de Sobrevivencia-Paraguay, la cual participó en las negociaciones del CSA. Lovera también habla de la tendencia de fusiones corporativas entre gigantes industriales como la de Bayer y Monsanto, las cuales no son abordadas por el CSA en sus sesiones plenarias. “Tales fusiones aumentan la concentración corporativa y suponen una amenaza significativa para la seguridad alimentaria y para la agricultura sostenible en general”, comenta Simone.
“Una institución como el CSA no puede pretender defender los intereses y medios de vida de mujeres, pequeños agricultores y pastores, mientras que a la vez promueve asociaciones con las mismas agroindustrias que destruyen sus tierras y medios de vida”, añade Inés Francenchelli, de Namoseke Monsanto y BASE-IS, y una de las autoras del informe sobre los impactos que la producción de soja y ganadera tienen sobre la resiliencia de conservación comunitaria en Paraguay (8).
Notas
(1) El Comité de la Seguridad Alimentaria Mundal (CSA) es la principal platarforma internacional e intergubarnamental donde todas las partes interesadas puede trabajar juntos para asegurar la seguridad alimentaria y nutrición de todos. http://www.fao.org/cfs/en/
(2) La Coalición Mundial por los Bosques es una coalición gloabl de casi 80 ONG y Organizaciones de Pueblos Indígenas de 53 paises diferentes, que luchan por políticas de conservación forestal justas y basadas en los derechos. Link: http://globalforestcoalition.org/media
(3) http://globalforestcoalition.org/campaigns/unsustainable-livestock-production/
(4) La GFC ha publicado recientemente un document resumen sobre ganadería insostenible, y en noviembre del 2016 se publicará el informe completo: http://globalforestcoalition.org/meat-driver-deforestation-forests-communities-indigenous-peoples-victims-industrial-livestock-feedstock-industry/
(5) El Día Mundial de la Comida se celebra en todo el mundo cada año el 16 de Octubre, la fecha en la que se fundó la Organización Mundial de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura en 1945. Este día se celebra globalmente para mostrar apoyo por la seguridad alimentaria, la agricultura y la erradicación de la pobreza . Véase http://www.fao.org/world-food-day/home/en/
(6) http://www.monsanto-tribunal.org
(7)http://www.biodiversidadla.org/Principal/Secciones/Documentos/Declaracion_Latinoamericana_en_la_Amblea_de_los_Pueblos_en_la_Haya_en_el_marco_del_Tribunal_a_Monsanto
(8) El informe sobre conservación comunitaria en Paraguay se puede encontrar en: http://globalforestcoalition.org/wp-content/uploads/2015/09/2015-CCRI-PARAGUAY.pdf
Información de Contacto
Ashlesha Khadse (Oficial de comunicaciones)
Teléfono y whatapp: +91 8600839193 (India)
Email: ashlesha@globalforestcoalition.org
Simone Lovera
Global Forest Coalition +595-981-407375 (Paraguay)
+31-6-47392511 (Europe)
simone@globalforestcoalition.org
Source: Coalición Mundial por los Bosques. http://farmlandgrab.org/26630